dissabte, 1 de març del 2008

De persona a persona


No te admiraré por tu belleza
(aunque disfrutaré de ella)
Te admiraré por tu bondad,
(nada que ver con abnegación,
sacrificio o mucho menos obediencia)
inteligencia, ingenio o simpatía.

No te ofreceré manutención
a cambio de sumisión.
No te veré como una madre
y menos como una hermana,
tampoco como a mi señora,
ni como a la madre de mis hijos
(en el supuesto que los tengamos).

Te preferiré como amante, y amiga.
Yo por mi parte, tampoco me ofreceré
ni como padre ni como hermano,
tampoco como marido, y mucho
menos como señor.

No querré que al hablar de mí digas aquello de:
“es un buen hombre, trabajador, y quiere a sus hijos”
aunque sea (creo) un hombre bueno, que trabaje y
que quiera a su(s) hijos.

Por tanto, yo tampoco diré de tí aquello de:
“es una buena esposa que cuida bien de la casa y
de los niños, y además hace los canelones tan buenos
como los de mi madre”.
Si lo que quieres es no estar sola, que te protejan,
o que te calienten la cama, mira hacia otra parte,
no es a mí a quién quieres.

Yo quiero acompañarte y que me acompañes,
ayudarte y que me ayudes, notar tu calorcito, y
que tú notes el mío.
Y eso es todo lo que quiero y lo que doy.
Març del 2005

1 comentari:

Pilar MMM ha dit...

Sabina refleja muy bien mi sentir, mi forma de ser y de estar....
Creo que cuadra con ese poema que has escrito, no???

Yo no quiero un amor civilizado,
con recibos y escena del sofá;
yo no quiero que viajes al pasado
y vuelvas del mercado
con ganas de llorar.
Yo no quiero vecínas con pucheros;
yo no quiero sembrar ni compartir;
yo no quiero catorce de febrero
ni cumpleaños feliz.
Yo no quiero cargar con tus maletas;
yo no quiero que elijas mi champú;
yo no quiero mudarme de planeta,
cortarme la coleta,
brindar a tu salud.
Yo no quiero domingos por la tarde;
yo no quiero columpio en el jardin;
lo que yo quiero, corazón cobarde,
es que mueras por mí.
Y morirme contigo si te matas
y matarme contigo si te mueres
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren.
Yo no quiero juntar para mañana,
no me pidas llegar a fin de mes;
yo no quiero comerme una manzana
dos veces por semana
sin ganas de comer.
Yo no quiero calor de invernadero;
yo no quiero besar tu cicatriz;
yo no quiero París con aguacero
ni Venecia sin tí.
No me esperes a las doce en el juzgado;
no me digas "volvamos a empezar";
yo no quiero ni libre ni ocupado,
ni carne ni pecado,
ni orgullo ni piedad.
Yo no quiero saber por qué lo hiciste;
yo no quiero contigo ni sin ti;
lo que yo quiero, muchacha de ojos tristes,
es que mueras por mí.
Y morirme contigo si te matas
y matarme contigo si te mueres
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren.